Desierto

Despiertas a la vida
con voces distintas
en cada grano de arena;
sin promesas,
sólo realidad y fantasía inmensa.

Sol grandioso bajo tu palio invisible.
Sin casa ni café
sólo contemplando:
brillo,
calor,
esperanza.

Rojo atardecer perlado de sorpresas,
con un eco de silencios escondidos
entre el amor y el placer,
mientras un animal veloz
serpentea tu extensión,
llevando a su grupa
miradas ocultas.

Desierto, entre mar y montaña
siempre estás seco,
como un anciano recién nacido;
siempre estás solo
entre millares de voces;
siempre lleno de flores
sin nunca florecer.
Mansión de nómadas
y padre de dunas,
siempre das cobijo bajo tu techo
a las generaciones
que atraviesan el mundo.

Puede que tu fulgor
sea lo más antiguo
que cuenta la historia, y,
mientras fumo un cigarrillo
al golpe de tu viento
pienso…

Quizá la arquitectura en tu paisaje
sean los sueños que la mente encuentra;
dúctiles como tu arena,
fastuosos como tu brillo.

Quizá el tránsito entre una vida y la otra,
tenga esos ojos gigantes,
dramáticos,
donde la palabra
es muda…

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